¿Tienes entre 40-60 años?

“¡No seas prisionero de tu pasado sino arquitecto de tu futuro!”

 

Con los pensamientos tradicionales y así como nos educaron, este periodo de la vida se representa por “consolidación”. Todos los logros conseguidos ya forman parte de construir los muros blindados de tú casa, esa casa que representa una jubilación tranquila y próspera. Sin embargo, hay una variable desconocida en la fórmula que tú desconoces, la que maneja tú patrón. Te has preguntado, ¿cómo piensa él?, seguramente su agenda no coincide con la tuya.

A finales de los 90 vivíamos en Colombia y como director general de la compañía también me  reportaban las otras compañías que se encontraban en otros países, por ejemplo en;  Perú, México y de Centro América. Viajaba constantemente y casi nunca estaba en casa. Había llegado a la cumbre de mi carrera. De repente, un día,  llega un mensaje del corporativo donde se me informaba  que se iban a vender las compañías de la división de negocio a  las que yo pertenecía. Por primera vez en mi vida me di cuenta que la agenda de tu patrón no coincide con la tuya. ¿Dónde estaban todos los reconocimientos de buenos resultados año tras año?, ¿dónde estaba toda la gente de la corporativa que antes manifestaba su admiración? Pues, estaban con el corporativo y no contigo. Por fin me desperté y me di cuenta que eres dueño de tu propio destino  y no siempre eres parte de los sueños de otros.

Si haces un buen trabajo,  eres un recurso importante para que tu patrón pueda realizar sus sueños y por primera vez en mi vida adulta tuve tiempo para reflexionar seriamente sobre mi vida y mi propio futuro. En ese momento se despertó  en mí el espíritu emprendedor y junto con mi esposa montamos nuestro propio negocio en México.  Mi proyecto se desarrollaba dentro del ramo en que había trabajado durante 20 años y debería ser un éxito ya que tenía la experiencia necesaria para que lo fuera y a pesar de toda la presión y las fuertes inversiones en el negocio, por primera vez en mi vida sentí esa libertad que siempre había soñado, la libertad de “manejar mi propio negocio”, de  tomar mis propias decisiones, adaptar mi agenda  a mis necesidades y convicciones.

En ese momento me sentí liberado de la “esclavitud” que otros patrones me imponían, ya no me adaptaba a la agenda de nadie, todo empezó muy bien con nuestro negocio hasta que nuestros proveedores empezaron a fallar y después de dos años luchando por nuestro sueño todo se fue prácticamente a la bancarrota. Ahora sin dinero, pero con una invaluable experiencia como empresario, regresamos a Europa para vivir unos años increíbles en Bélgica y trabajando en otra corporación de venta directa. Era una compañía muy exitosa y ganaba bien, eso me ayudaba a recuperar parte de lo perdido durante los dos años como empresario en México.

 

 

Si hubiera perdido mi espíritu emprendedor, muy probablemente hubiera visto mi fracaso como algo que no debería volver a intentar, pero tenía muy en claro lo que quería, tenía deseos de vivir una vida diferente, quería aprovechar mi libertad, mi disponibilidad de tiempo y sobre todo tener un buen ingreso, no sólo para mí, sino también para mi familia.

 

Uno de mis lemas favoritos que quiero compartir es: No seas prisionero de tú pasado sino arquitecto de tu futuro, y las herramientas que te ofrecemos realmente te dan la ayuda que necesitas para construir rápidamente el futuro que nosotros como emprendedores tenemos como meta. No dejes tu curiosidad en el aire, haz clic  aquí y descubre lo que cambió mi vida y lo que seguramente hará que cambie la tuya. ¡Inténtalo ya!